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UNIDAD 3: Arte Islámico. Arte Románico



TEMA 16 Orígenes y características del arte islámico.

INTRODUCCIÓN.- El Islam es una religión creada en la península arábiga por Mahoma hacia el año 622, basada en el judaísmo y cristianismo. El arte islámico es el que acompaña a la civilización islámica. Siendo esta religión originaria de un lugar sin apenas manifestaciones artísticas, debió tomar prestadas las del mundo romano (basílica) y bizantino (Cúpula de la Roca), que conoció durante su expansión por el Mediterráneo oriental. Se extendió rápidamente, llegando a la península Ibérica (Al-Ándalus para los árabes) en el 711.


ARQUITECTURA.- Al rechazar el Islam –igual que el judaísmo- la representación de imágenes, la arquitectura es la manifestación artística más relevante, construyéndose lugares de culto  (mezquitas), palacios y fortalezas (alcazabas).



 Los edificios raramente son de piedra, prefiriendo la mampostería (muro de piedras de pequeño tamaño y sin escuadrar) y el ladrillo, todos ellos materiales pobres que van a ser recubiertos de yeso. Al igual que la arquitectura romana se va a dar poca importancia al exterior y mucha al interior, cuidando especialmente la hermosura de la apariencia y el confort (que observamos por ejemplo en la Alhambra) en el interior, que a veces aparece con una espectacular decoración de tipo geométrico (lacería), gráfico (decoración cúfica) o vegetal (ataurique), pintada, esculpida en relieve, hecha a molde de escayola, o con cerámica de colores (azulejos). Al ser una civilización procedente del desierto, va a dar mucha importancia al agua, a los jardines y al papel de éstos en la arquitectura.




El soporte más utilizado va a ser el pilar de ladrillo y la columna (a veces reaprovechada de edificios anteriores), generalmente de imitación clásica, con capiteles que recuerdan un orden corintio estilizado, aunque más tarde se usará el capitel cúbico y el de nido de avispa (en realidad una evolución del corintio). El arco más repetido es arco de herradura, cuyo origen se encuentra en la arquitectura hispanovisigoda de la península. A partir del siglo XI comienza a generalizarse el arco de herradura apuntado, el polilobulado, el mixtilíneo, arcos entrecruzados, y de mocárabes (elemento arquitectónico decorativo a base de prismas yuxtapuestos (uno al lado del otro) y colgantes que parecen estalactitas sueltas o arracimadas. Suelen disponerse revistiendo las cúpulas o el intradós de los arcos)

Las cubiertas solían ser de a dos aguas, de madera, ligeras y sencillas (aunque no faltas cúpulas o bóvedas nervadas y de piedra), a veces disimuladas al interior por un “cascarón”, una falsa bóveda de escayola que simula un arco, cúpula o bóveda.


 



La principal manifestación de la arquitectura islámica es la mezquita, que tiene la función de servir como centro de reunión de los fieles. Está formada por un gran patio (shan) en el que se ubica una fuente para las abluciones rituales (sabil). En uno de los lados está el alminar o minarete, torre desde la que el almuédano (o muecín) llama a los fieles a la oración. En el interior de la mezquita encontramos una sala de oración (haram) una de cuyas paredes (quibla) está orientada hacia la Meca, salvo en el caso de las mezquitas españolas que se orienta hacia el sur. Los fieles oran postrados hacia este muro. En él hay un nicho (mihrab) que albergaba un Corán y era el lugar más sagrado de la mezquita , y frente a él un recinto (maxura) destinado a acoger al príncipe cuando cumplía con sus deberes religiosos; solía ser el lugar más destacado de la mezquita por su riqueza y decoración. Cerca de mihrab se encuentra una especie de púlpito móvil de madera (mimbar), que tiene su origen en una especie de plataforma o cátedra que usaba Mahoma cuando predicaba a la asamblea.



Podemos comprobar que la mezquita tiene su origen en las basílicas cristianas, precedidas de un patio porticado (atrio), que también poseía una fuente, además del campanario que originará el minarete. El mihrab procede del ábside. De hecho, las mezquitas más antiguas, como la de Damasco, tienen planta basilical, aunque pronto la sala de oración hará más ancha, con poco desarrollo en altura, como vemos en la mezquita de Córdoba.
Otros edificios son los palacios, a veces en combinación con fortalezas o alcazabas. Solían estar divididos en una zona pública (recibidores, salones) y otra privada, muy confortable. Las habitaciones se organizaban en torno a patios rectangulares donde el agua (estanques, piscinas, y jardines) tenía gran importancia. Buenos ejemplos son el palacio de Medina Azahara, cerca de Córdoba, la Alhambra de Granada, o el palacio de la Aljafería de Zaragoza.

PINTURA Y ESCULTURA.- Como hemos dicho, es muy rara. Algunos ejemplos son los leones del patio del mismo nombre en la Alhambra, o el ciervo-fuente de Medina Azahara. En cuanto a la pintura, destaca el techo de la sala de los reyes, un raro caso de pintura figurativa en la Alhambra.






17. LA MEZQUITA Y EL PALACIO EN EL ARTE HISPANOMUSULMÁN
INTRODUCCIÓN.- Los musulmanes llegan a la península a principios del s. VIII conquistándola casi en su totalidad, aunque más adelante irán perdiendo los territorios conquistados –con ligeros avances y retrocesos- en un lento proceso que durará 8 siglos. Desde el punto de vista artístico, la presencia de los musulmanes en Al-Ándalus puede dividirse en 3 períodos:
            -  cordobés (o califal): siglos VIII-XI : destacan la Mezquita de Córdoba y el complejo de Medina Azhara.
-  taifa y africano: del siglo XI al XIII: Aljafería de Zaragoza, Giralda, Torre del Oro
-  granadino (o nazarí) : siglos XIV y XV: la Alhambra y el Generalife

La mezquita de Córdoba.  Se levantó sobre la iglesia de San Vicente.  Abderramán I construyó hacia 780 la parte cercana al patio, con la quibla mirando hacia el sur, pero pronto quedó pequeña por el aumento de población y en el 833 Abderramán II derriba la quibla y prolongó las once naves al­gunos metros.  También construyó este califa la arquería que da al patio y el minarete. Con AlHakem II (961) vuelve a ser ampliada, llevando la quibla hasta el río, construyendo la maxsura y el actual mihrab.
Plano de la Mezquita de Córdoba, mostrando las ampliaciones

Almanzor creó otra ampliación (980) pero ésta ya no podía ser hacia el sur y tuvo que ser hacia el este (ocho naves más). Además  amplió el patio o Sabil.  Así, al final del siglo X la Mezquita queda con 19 naves que junto con el patio suponen 180 metros de longitud y 130 de anchura.   
El problema del cubrimiento de una superficie tan grande se solucionó mediante la construcción de estrechas naves paralelas con cubierta a dos aguas, separadas por hileras de dos sopor­tes superpuestos, una columna y sobre ella un pilar.  El pilar soporta arcos de medio punto sobre los cuales descansa la techumbre de madera. Al exterior, cada hilera de columnas y pilares sos­tiene un canal de desagüe en el exterior, como si se tratara de 19 acueductos. Muchas de las columnas son reaprovechadas (visigodas), y los capiteles son corintios, pero toscos. 
sala de oración de la Mezquita de Córdoba
De los capiteles de las columnas salen arcos de herradura (sostenidos por modillones de rollo) que funcionan como tirantes.  Este sistema también da esbeltez y  perspectiva al conjunto. Esto, así como el uso de las dovelas alternadas en color (las rojas de ladrillo) quizá lo aprendieron del Acueducto de Los Milagros  (Mérida).
            La maxura y el mirhab (este con cúpula de venera) construidas por Alhakem II son las zonas más decoradas. El arco es de herradura, con las dovelas enjarjadas  (horizontales a partir de la imposta), y el extradós excéntrico respecto al intradós. Está decorado con ataurique en relieve y pintado sobre estuco, y se cierra con un doble alfiz con decoración cúfica realizada por musivarios bizantinos, como el resto de la decoración del mihrab y la maxura, cubierta con una bóveda octogonal nervada (hay tres más en la mezquita), con una pequeña cúpula gallonada en el centro, y está cerrada por arcos polilobulados entrecruzados.
bóveda nervada en la Mezquita de Córdoba

mirhab de la Mezquita de Córdoba

            Al exterior destaca el alminar y el muro de piedra que rodea todo el edificio, decorado en sus puertas con relieves de arcos polilobulados y de herradura entrecruzados (sebka) con dovelas alternando colores. En este enlace se puede hacer una visita virtual: http://www.catedraldecordoba.es/visita/index.html

Medida Azahara es una ciudad palaciega a unos km de Córdoba, construida por Abderramán III para una de sus favoritas. De estilo califal, consta de partes palaciegas (residencia, salón del trono), pero también cuenta con su propia mezquita, viviendas para el servicio y la guardia, y extensos jardines.
La Alhambra de Granada es una fortaleza-palacio de época nazarí (s. XIII-XV) empezada por Mohamed I. En planta observamos cómo las salas se adosan sin orden ni estructura urbanística, sin un plan orgánico. Los materiales son pobres, pero la decoración es espectacular.


plano de la Alhambra
 El Mexuar (antesala) es lo más antiguo e incluso pudiera ser almohade.  Los zócalos del muro van alicatados con cerámica vidriada de lacerías, con "ho­rror vacui”.  La cubierta siempre es de madera, decorada con lacería o ataurique o bien repujada o labrada.
decoración de lacería (azulejo) de la sala del  Mexuar
            Tras el mexuar pasamos al Cuarto Dorado, y tras él, al Patio de los Arrayanes. Es rectangular, con un estanque flanqueado por setos en los lados largos y con dos pórticos en los frentes sobre columnas y arcos peraltados con decoración de yesería calada.  Sobre las columnas hay pilares que separan cada arco y que forman, con una moldura horizontal bajo el alero, sendos alfices.  Al fondo se ve la torre de Comares. La combinación de agua, vegetación y arquitectura es genial. El patio da acceso al Salón de los embajadores de la Torre de Comares, con los muros interiores cubiertos con zócalo de alicatado geométrico, ataurique y decoración cúfica.
antesala del patio de los Arrayanes
Patio de los Arrayanes. Al fondo la torre de Comares
Con el patio de los Leones comienza la zona privada. Es del siglo XIV, de Mohamed V.  Se trata de un patio rectangular con pórticos en los cuatro lados. En los cortos avanzan sendos porches.  Todo ello sostenido sobre columnas muy finas, con basa de escocia, numerosos collarines superiores, capiteles con dos cuerpos, cilíndrico y cúbico con ataurique en yeso.  Los soportes son en dintel y los arcos sólo cuelgan como decoración en yeso, peraltados, acampanados o en uve in­vertida. En el centro una fuente circular se sostiene sobre unos leones de torpe ejecución.
Patio de los Leones

falsa cúpula de la Sala de los Abencerrajes
falsa cúpula de la Sala de las Dos Hermanas
 El efecto de luz tamizada entre la yesería calada, agua y perspectiva convierte esta obra en una de las mejores de todos los tiempos. En tres de sus lados se encuentran salas con falsas pero muy espectaculares bóvedas de mocárabes y zócalos alicatados (la sala de los Mocárabes, sala de las Dos Hermanas, de los Abencerrajes). El patio y las salas anexas están recorridas por fuentes y canales, que aportan frescor y sonido.
Patio de los Leones
Patio de los Leones. Bóvedas de mocárabes


            Les interesa sólo lo sensual de la arquitectura, la belleza perceptible por los sentidos. Entre este patio y el anterior se encuentra la zona de baños (tenían calefacción).
Generalife
El Generalife es un conjunto aparte, un palacete de descanso, residencia de verano, envuelto entre jardines, setos y fuentes.  Es del siglo XIV y tiene dos alas edificadas a ambos lados de un patio rectangular con un estrecho estanque en el centro y pórticos granadinos en los lados cortos.  Aquí la vegetación y el agua se apodera a la arquitectura (debía ser un lugar muy fresco).



TEMA 9 Características generales de la arquitectura románica

INTRODUCCIÓN.-El románico puede considerarse el primer estilo internacional debido a la unidad que en cuanto a formas se observa en toda la cristiandad. Se da en Europa alrededor de los siglos X al XII. Al ser una época muy teocéntrica, casi todo el arte es religioso. Excepto algunas murallas, castillos y unos pocos palacios, todas las construcciones son religiosas.
bóveda de medio cañón y bóveda de arista
ATERIALES Y FORMAS.- Para mayor gloria de Dios se usa casi en exclusividad el material más preciadola piedra, despreciándose el ladrillo y la argamasa que tanto habían utilizado los romanos, y como consecuencia, la cubierta, heredada del mundo romano (consistente casi siembre en bóvedas de medio cañón y bóveda de arista (que resulta del cruce de dos bóvedas de medio cañón) es muy pesada, por lo que debe ser sostenida por arcos fajones y muros muy gruesos, a su vez reforzados por enormes contrafuertes laterales. No se pueden abrir muchos vanos, que además son pequeños y estrechos. Para evitar la sensación de “túnel”, ventanas y puertas se abocinan abriéndose en derrame. En estas, para decorar el derrame provocado por el abocinamiento, se superponen arcos sucesivos sostenidos por columnillas (arquivoltas), que de esta manera disimulan el grosor de los muros. En medio queda un tímpano cuyo dintel puede estar sostenido por un parteluz.




La planta del templo deriva de la basílica romana y paleocristiana, con naves impares, la del centro de mayor altura y anchura cubierta con bóveda de ½ cañón, y las laterales con bóveda de arista. Las naves y los tramos están sostenidos por arcos de medio punto (fajones y formeros) que descansan sobre columnas o (más frecuentemente) sobre pilares de sección cruciforme. Se añade una nave transversal o transepto que forma la planta de cruz latina, cargada de un enorme simbolismo: la cabecera (el ábside, el lugar más importante) se corresponde con la parte de arriba de la cruz, el transepto con los brazos y los pies con la portada. En el crucero contactan el mundo terrenal y celestial, subrayado por arcos torales que forman un espacio cuadrado cubierto con una pequeña cúpula (normalmente sobre trompas) rematada por un cimborrio en el que se abren ventanas, aportando luz.

Secciones de pilares románicos
pilares románicos y sección



La decoración al exterior se concentra en las portadas (relieves), y también en listeles, baquetones o cenefas horizontales y verticales, que subrayan los volúmenes, y canecillos, que sostienen los aleros. Al interior, la decoración se concentra en el presbiterio, y suele consistir en pinturas al fresco.
IGLESIAS DE PEREGRINACIÓN.- Cuando se pone de moda visitar reliquias de santos, las peregrinaciones, algunos templos (San Pedro en Roma, el Santo Sepulcro en Jerusalén, y Santiago en Compostela) se convierten en destino de miles de peregrinos, y deben adaptarse a las nuevas circunstancias, aumentando su tamaño, construyendo una girola o deambulatorio (como una especie de prolongación de las naves laterales) alrededor del altar bajo el que se construye la cripta que alberga los restos del santo, de manera que los peregrinos pueden visitar las reliquias sin interrumpir la celebración. Alrededor de la girola se construyen capillas más pequeñas o absidiolos. Sobre las naves laterales se construye una tribuna que da a la nave principal y que acogía el descanso de los peregrinos, y que tenía ventanas que recogían la luz del exterior. Otros ejemplos son Santa Fe de Conques  y San Saturnino de Toulouse.
Planta de la Catedral de Santiago de Compostela

Iglesia de peregrinación de San Saturnino (Toulouse)

Iglesia de peregrinación de Santa Fe (Conques). Vista de la cabecera

LOS MONASTERIOS.- En una sociedad tan religiosa, va a ser frecuente que hombres y mujeres busquen la cercanía de Dios aislándose del resto de la sociedad. Así surgen los monasterios, un conjunto o bloque de edificios  (casi siempre rodeados por una muralla) donde los monjes viven alejados del mundo (normalmente en el campo) siguiendo la regla de San Benito (“Ora et labora”), aunque luego surgirán otras órdenes religiosas. El edificio principal es la iglesia, en cuya lado sur suele construirse el claustro (un pórtico columnado más o menos cuadrado con una fuente, huerto o jardín en su interior). Alrededor del claustro estaban otras dependencias del monasterio: la sala capitular (donde se reunían los monjes), el refectorio (comedor), el dormitorio (normalmente pegado a la iglesia, para permitir a los monjes la oración nocturna), la hospedería y el scriptorium y biblioteca (lugar de estudio y donde se copiaban los libros, escritos a mano). Otros edificios se situaban más hacia fuera: cocinas, almacenes, establos, etc. Uno de los primeros monasterios europeos fue Saint Gall, en Suiza, del que se conserva un curioso plano virtual; otro fue Cluny, en la Borgoña francesa, que contribuyó a la extensión del románico, o Santo Domingo de Silos en España.
Planta del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)

Monasterio de Cluny (reconstrución)
Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)




TEMA 10. LAS ESCULTURA ROMÁNICA

INTRODUCCIÓN.-Como la arquitectura, la escultura románica se integra plenamente en la cultura medieval y es uno de sus mejores exponentes. A través de ella se refleja todo el teocentrismo de la época. El origen formal lo encontramos en el arte bárbaro y en el bizantino. Su principal característica es su carácter didáctico, pues está pensada para dar a conocer la Biblia a una sociedad analfabeta (“la biblia en piedra”). Por eso toda la temática es prácticamente religiosa y tiene como fuente las Sagradas Escrituras. Todas las obras son anónimas: el artista no es más que un humilde –y por tanto, anónimo– instrumento para transmitir la palabra de Dios.
el sueño de los Reyes Magos (capitel)

Portada de Santa Magdalena de Vezelay 

tímpano de Santa Fe (Conques), con escenas del Apocalipsis

la duda de Santo Tomás (monasterio de Santo Domingo de Silos)

EL RELIEVE.- Es la escultura que encontramos en portadas y capiteles. Al exterior, las portadas son las zonas más decoradas: arquivoltas, jambas, parteluz y especialmente el tímpano reciben decoración escultórica, aprovechando el derrame y abocinamiento de los gruesos muros. Al interior, únicamente encontramos decoración escultórica en los capiteles. Sus características son:
- subordinación de la escultura a la arquitectura: la escultura se adapta al marco, distorsionándose o apareciendo en posiciones antinaturales para adaptarse a él
- al principio los relieves son planos, pero poco a poco las formas se van redondeando y se van despegando del fondo.
- las figuras han perdido la mímesis propia del mundo grecorromano: frontalidad, geometrización, desproporción, perspectiva jerárquica (los personajes más importantes se representan de mayor tamaño), simetría, horror vacui y expresividad (importa más el “qué” se dice que el “cómo” se dice), ausencia de perspectiva, isocefalia…
- los relieves aparecían normalmente policromados con colores brillantes y planos.
Portada de San Juan de la Peña

capitel con decoración en relieve de escenas evangélicas

Eva tentada por la Serpiente (Friso de Santa Magdalena de Vezelay)

canecillos y taqueado jaqués

 temas más representados en las portadas son el Tetramorfos (Cristo –que siempre aparecerá ya con barba, siguiendo el modelo siríaco– rodeado por los símbolos de los 4 evangelistas) y el Juicio final (Cristo Juez del Universo –Pantócrator– rodeado de los 24 ancianos, escenas del Cielo y del Infierno, tal como describe el Apocalipsis), tema muy relacionado con el milenarismo (temor a que el fin del mundo llegara en torno al año 1000). A veces aparece el Crismón, la Virgen con el Niño (Theotocos), la Crucifixión, o la Ascensión. En los capiteles hay escenas bíblicas, alegorías, pero también aparecen plantas, animales fantásticos, monstruos… Es importante el aspecto simbólico: incluso la decoración más geometrizada tiene su significado, normalmente heredado del arte paleocristiano y bizantino (el monstruo representa el pecado, la sirena al diablo, la paloma o la hoja de vid a Jesucristo…)
El rey David (portada de las Platerías)


Portada de la Platerías. Tímpano derecho (Santiago de Compostela)

Pórtico de la Gloria (Santiago de Compostela)

Los ejemplos más destacados los encontramos en las portadas de La Magdalena de Vézélay, San Lázaro de Autun o Santa Fe de Conques (Francia). En España destacan los relieves de Silos, el Pórtico de La Gloria y puerta de las Platerías (Santiago de Compostela), y la Puerta del Perdón (S. Isidoro de León).
ESCULTURA EXENTA.- Cobra importancia sobre todo a partir del s. XII. Se utilizaban como imágenes de altar que se colocaban en el presbiterio o en capillas. Posee las mismas características formales que hemos visto en el relieve. El material más utilizado es la madera, aunque también se usaba la piedra o los complementos de metal (oro o plata), y más raramente el marfil (para los crucifijos). La policromía se ha conservado mejor que en el caso de los relieves, al estar estas esculturas protegidas en el interior de los templos. El tamaño es reducido, o en todo caso inferior al natural para las figuras más grandes. Los temas más utilizados son Cristo Crucificado y la Virgen con el Niño. El primero representa a Cristo en la cruz, normalmente vestido con una túnica con los pliegues paralelos (maiestas domini) o con un largo faldellín. Su rostro aparece inexpresivo, con los ojos abiertos, sin sufrimiento ni sangre, ni corona de espinas, ni heridas. Tiene 4 clavos, con lo que su postura evita un dolorido contraposto. Incluso puede llevar corona. Nunca está muerto (es el vencedor de la muerte), y con los brazos abiertos no parece un crucificado sino que quiere abrazar al mundo. Un buen ejemplo es el crucifijo llamado “Majestad Batlló”, o el Cristo de Don Fernando y Doña Sancha
Cristo de Don Fernando y Doña Sancha
Majestad Batlló
                La Virgen suele aparecer sentada con el Niño Jesús sobre las rodillas el cual suele sostener en una mano una bola que simboliza el universo, mientras que con la otra mano bendice. Más que una madre, parece el trono sobre el que se sienta el Niño. Las dos figuras forman casi un bloque rígido, sin movimiento. El rostro de ambos es absolutamente inexpresivo, de rasgos duros y geométricos, ojos almendrados y, en general, con pocas concesiones a la belleza. No hay comunicación (miradas, sonrisas, caricias…) entre el hijo y la madre.
Por último, mencionar conjuntos de figuras que forman una escena (Descendimientos, Calvarios).
Igual que ocurre en el relieve, con el paso del tiempo las figuras ganan en naturalidad y en humanidad.
Descendimiento (San Juan de las Abadesas)
Tema 11. LA PINTURA ROMÁNICA.

INTRODUCCIÓN.- todas las de las características de la escultura románica (esquematismo,  geometrización, expresividad, simbolismo, frontalidad, falta de perspectiva, simetría, horror vacui temática religiosa, carácter didáctico, adaptación al marco arquitectónico…) se aplican también a la pintura. Esta se va encontrar en el interior de los templos, normalmente al fresco, decorando los techos, las paredes y también la bóveda del presbiterio y de los ábsides. Otro tipo de pintura la encontramos en los frontales de altar, consistentes en tablas de madera rectangulares colocadas en el altar de manera que los fieles pudieran contemplarlas desde sus asientos. En este caso, la técnica utilizada es la pintura al temple. Y por último, podemos mencionar las bellas miniaturas que decoraban los libros religiosos de esta época.
Como pintura, podemos decir que los colores son vivos (amarillo, rojo, azul, naranja, verde…), planos (es decir, sin matices, o con muy pocos), y las figuras suelen estar perfiladas por gruesos trazos de color negro, con poca ilusión de relieve. Es normal la falta de paisajes o fondos concretos (de hecho, el fondo suele ser plano, monocromático). Las formas arquitectónicas también suelen estar marcadas con líneas de colores.

trabajos rurales (fresco en San Isidoro de León, Panteón Real)

Virgen con el Niño (Theotocos) en Santa María de Tahull

Pantócrator en San Clemente de Tahull

Pantócrator y pinturas murales y de techo (Maderuelo)
Creación de Adán y Pecado Original (Maderuelo)



PINTURA MURAL.- En las bóvedas de los ábsides un tema bastante repetido es Cristo Pantocrátor (Cristo como juez de todo lo creado) dentro de una especie de almendra (“mandorla” en italiano) rodeado de los símbolos de los 4 evangelistas (el Tetramorfos: un ángel –o un hombre- representa a San Mateo; un águila, a San Juan; un toro, a San Lucas; y un león, a San Marcos), o la Virgen (también en una mandorla). En las paredes del ábside, bajo el Pantocrátor tenemos figuras erguidas de apóstoles, santos o la Virgen. Son famosas las pinturas de las iglesias de Santa María y de San Clemente en Tahull (Lérida), así como los frescos de Maderuelo (Segovia), un buen ejemplo de adaptación al marco, así como un raro ejemplo de desnudo en las figuras de Adán y Eva, y de San Isidoro de León, donde, como novedad, aparecen temas relacionados con las estaciones y los trabajos agrícolas. El uso de la técnica del fresco ha permitido que estas pinturas hayan llegado a nosotros con un estado de conservación relativamente bueno.
Aunque no se trata de pintura mural, también tenemos que mencionar los mosaicos de tradición bizantina que encontramos en muchas de las iglesias del románico italiano (por ejemplo, en la catedral de San Marcos, en Venecia.

Anunciación a los pastores (San Isidoro de León, Panteón Real)
Pantócrator (San Isidoro de León, Panteón Real)
Frescos del Panteón Real de San Isidoro de León

FRONTALES DE ALTAR.- Las escenas de los frontales repiten las características y temas de la pintura mural: el pantocrátor dentro de mandorla, la Virgen y los santos. La única diferencia va a ser, evidentemente, el tamaño (ajustado a la altura y anchura del altar) y la técnica (pintura al temple sobre tabla). Destacan el frontal de la Seo de Urgel (Cristo en la mardorla y los 12 apostoles, 6 a cada lado) y el de Durro (4 escenas del martirio de Santa Julita y San Quirce, curiosamente representados en una mardorla central como la Virgen y el Niño).
Frontal de altar (Durro)
Frontal de altar (Seo de Urgel)

LA MINIATURA.- adquiere gran auge en esta época. Se usa para decorar cantorales, o sea los libros en los que los monjes, desde sus asientos en el coro, leían las notas musicales que debían cantar. Por eso son de gran tamaño, con decoraciones a página llena. Junto a estos grandes libros también los hay de tamaño cuartilla: El formato se reduce para facilitar la lectura individual. Los ejemplares mas frecuentes son Biblias, Pasionarios, Evangeliarios, Salterios, Vidas de Santos. Breviarios, Misales, Libros de Coro, Libros de Horas y las Hagiografías resumidas. También se siguen copiando e ilustrando libros de gran tamaño e incluso "Los Comentarios al Apocalipsis de San Juan" de Beato de Liébana (los famosos “beatos” que tanta importancia tuvieron en el periodo mozárabe).
Apocalipsis de Beato de Liébana
salterio de Wiembau